• 20/05/2022

Mesa Redonda: se cumplen 20 años de la tragedia que dejó más de 400 muertos

Aproximadamente a las 6.40 de la noche del sábado 29 de diciembre del 2001, unas 50 compañías de bomberos del Perú fueron alertadas sobre un incendio en el corazón del Centro de Lima.

“Yo estaba ahí, salí de la galería a comprar dulces y cuando regresé, vi cómo todo se prendía. Intenté entrar por todos lados para rescatar a mi hermana embarazada y mi prima que estaban dentro, pero no pude. Todo se había quemado”, dijo conmovida Dalila Sánchez, pariente de una de las víctimas del incendio.

Las tragedias se miden por la inexactitud de sus primeras cifras y el caos. Los primeros reportes del incendio de Mesa Redonda hablaban de 67 muertos. A las 48 horas, el reporte oficial se elevó a más de 280. Ahora se sabe que fueron más de cuatrocientas las víctimas del siniestro.

Un artefacto pirotécnico que era vendido a la vista y paciencia de las autoridades, explosionó en cadena muy cerca a la galería Mesa Redonda, dando inicio a lo que hoy, califica el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP), como un incendio código 6 y el único de esa magnitud registrado hasta el momento en el país. Sin embargo, a pesar de que ya pasaron 20 años, los deudos aún claman justicia.

A los fotógrafos, bomberos y policías que llegaron aquella noche del 29 de diciembre de hace 20 años, no se les borrará de la memoria olfativa, el olor a cuerpos carbonizados. A cenizas. A lodo. Aquella masa informe y chiclosa en que quedaron convertidos los cuerpos.

Y todo lo originó un “chocolate”, un pirotécnico que era probado dentro de una galería que a su vez era almacén de fuegos pirotécnicos. Todo sucedía a solo un kilómetro de la plaza de Armas de Lima.

“Mucha gente que quedó atrapada y solo se le reconoció por el pelo, nada más”, recuerda el excomandante del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) Tulio Nicolini, quien estuvo a cargo de la emergencia, donde participaron 14 compañías de bomberos y unos 250 hombres de rojo.

Contra el fuego

Los bomberos tenían abastecimiento de agua para las bombas; además, Sedapal y las municipalidades apoyaron con camiones cisterna.

El problema era llegar al corazón de la emergencia: mientras los hombres de rojo trataban de avanzar para luchar contra el infierno y salvar vidas, los ambulantes y comerciantes obstruían el paso con sus carretillas. Su preocupación era salvar su mercadería. Paradójicamente, muchos se encerraron en los inmuebles, negándose a deshacerse de sus productos. En ese lapso, el fuego consumió dos manzanas juntas.

El excomandante Nicolini cree que se hubiera podido actuar más rápido sin la muchedumbre en contra. Nuestra falta de ciudadanía pasándonos factura.

A dos décadas del incendio, Nicolini lamenta que el número de ambulantes en los alrededores del Mercado Central y Mesa Redonda aumente en fiestas de fin de año. “Eso es inevitable, y no depende de nosotros (los bomberos). Es un factor de seguridad que depende de Defensa Civil o de la municipalidad respectiva”, dice.

¿Lección aprendida?

Pero, ¿hemos aprendido de esta lección? “No hemos aprendido nada, señor. Porque seguimos siendo unos irresponsables en estas cosas. Esa es la verdad”, enfatiza Tulio Nicolini, quien recordará siempre a Mesa Redonda, que fue una de las emergencias más grandes que tuvo que cubrir en sus más de 50 años de servicio activo.

Exigen justicia


La Asociación de Deudos Quemados y Huérfanos del Incendio de la Tragedia de Mesa Redonda exige que el proceso por indemnización sea nuevamente reconsiderado en este Gobierno y el monto a pagar sea justo para los deudos.

“¿Por qué escondieron varios cuerpos?, ¿No querían que esto se sepa? Como nosotros somos pobres quisieron pasar por encima. Eso no pasó con los ricos de Utopía, que son 29 fallecidos y cada familia ha recibido 200.000 soles, mientras que nosotros solo 700 ¿Es justo?”, sostuvo Pajua, el titular de este grupo.

El presidente del colectivo también instó a la alcaldía de Lima a poder entregarles el título del terreno que se les cedió en su momento como parte de la indemnización; sin embargo, este proceso ha pasado de gestión en gestión y ninguna les ha dado respuesta.

Con información de los diarios El Peruano y La República